El unigénito nos da vida
La vida eterna no es solamente una promesa futura; comienza con una relación verdadera con Jesucristo, el Hijo de Dios.
Reflexión
La humanidad siempre ha buscado la manera de encontrar vida plena y vencer aquello que amenaza nuestra existencia. Buscamos seguridad, propósito y satisfacción en muchas cosas, pero Jesús revela que la verdadera vida solamente se encuentra en Él. Como Hijo unigénito del Padre, Cristo vino para darnos algo que nadie más podía ofrecer: reconciliación con Dios y vida eterna. Esta vida no consiste únicamente en existir para siempre, sino en conocer a Dios y vivir en comunión con Él. Cuando recibimos a Cristo, nuestra relación con Dios es restaurada y comenzamos una nueva realidad espiritual. El mismo Hijo que vino del Padre es quien nos lleva nuevamente al Padre. Por eso la fe en Jesús no es solamente aceptar una idea religiosa, sino recibir la vida que solamente Él puede dar.
Aplicación práctica
Reflexiona hoy en que la verdadera vida no depende de lo que posees o logras, sino de permanecer unido a Cristo.
Oración
Señor Jesús, gracias porque en ti encuentro la verdadera vida. Muchas veces busco satisfacción en cosas temporales, pero tú me recuerdas que solamente tú puedes llenar el corazón completamente. Ayúdame a permanecer cerca de ti y a valorar el regalo de la vida eterna que recibí por tu gracia. Que mi vida refleje la alegría y esperanza de alguien que pertenece al Hijo de Dios. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: 1 Juan 5:11-12 · Juan 17:3 · Colosenses 3:3-4
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