Guardar el corazón
Dios nos llama a cuidar nuestro interior porque de nuestro corazón nacen nuestras decisiones, actitudes y manera de vivir.
Reflexión
La Biblia presenta el corazón como el centro de nuestra vida interior: allí se forman nuestros pensamientos, deseos, motivaciones y decisiones. Por eso Salomón enseña que debemos guardarlo con diligencia, porque todo lo que hacemos fluye de él. Guardar el corazón no significa aislarse del mundo, sino ser conscientes de aquello que permitimos entrar y formar nuestra manera de pensar. Las palabras que escuchamos, las cosas que alimentamos y las prioridades que cultivamos van moldeando nuestro interior. Muchas veces nos preocupamos más por cuidar lo externo mientras descuidamos aquello que Dios mira primero: nuestro corazón. El Señor desea formar en nosotros un corazón limpio, humilde y dispuesto a seguir sus caminos. Cuando permitimos que Dios gobierne nuestro interior, nuestras acciones comienzan a reflejar esa transformación.
Aplicación práctica
Examina hoy aquello que está llenando tu corazón y pregúntale a Dios qué necesita ser entregado o transformado.
Oración
Padre amado, gracias porque te interesa no solamente lo que hago, sino también lo que sucede dentro de mi corazón. Ayúdame a cuidar mi vida interior y a ser consciente de aquello que influye en mis pensamientos y deseos. Limpia aquello que no te agrada, fortalece aquello que viene de ti y forma en mí un corazón que busque tu voluntad. Que mi vida exterior sea un reflejo de una relación profunda contigo. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Salmos 51:10 · Mateo 6:21 · Mateo 15:18-19
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