La fidelidad de Dios en medio de la espera
Esperar puede ser una de las pruebas más grandes de nuestra fe, pero también puede convertirse en un lugar donde descubrimos la fidelidad de Dios de una manera más profunda.
Reflexión
Cuando estamos esperando una respuesta, una oportunidad, una restauración o el cumplimiento de una promesa, es fácil sentir que el tiempo pasa demasiado lento. En esos momentos nuestro corazón puede preguntarse si Dios realmente está obrando. Sin embargo, la Biblia nos enseña que los tiempos de espera nunca son tiempos desperdiciados cuando están en las manos de Dios. Mientras esperamos una respuesta externa, Dios muchas veces está realizando una obra interna: fortaleciendo nuestra paciencia, formando nuestro carácter y enseñándonos a depender más de Él. Abraham tuvo que esperar, David tuvo que esperar y muchos hombres y mujeres de fe descubrieron que el tiempo de Dios siempre tenía un propósito. La fidelidad del Señor no se mide por la rapidez con la que responde, sino por la certeza de que nunca deja de cumplir sus planes. Aun en el silencio, Dios sigue presente.
Aplicación práctica
Entrega a Dios aquello que estás esperando y pídele que te ayude a confiar en su proceso mientras llega su respuesta.
Oración
Señor, ayúdame a esperar sin perder la esperanza. Cuando no vea avances y mi paciencia se debilite, recuérdame que sigues trabajando aunque yo no pueda verlo. Fortalece mi corazón para confiar en tus tiempos y enséñame a valorar lo que estás formando en mí durante esta temporada. Gracias porque tu fidelidad permanece aun cuando estoy esperando. En el nombre de Jesús. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Isaías 40:31 · Romanos 8:25 · Salmos 27:14
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