La parábola del grano de mostaza
La parábola del grano de mostaza nos enseña que el reino de Dios puede comenzar de manera pequeña, pero crecer hasta tener un gran impacto.
Reflexión
En esta parábola, Jesús comparó el reino de los cielos con una semilla de mostaza que, aunque es pequeña, llega a convertirse en un árbol grande donde las aves encuentran refugio. Con esta enseñanza, Jesús mostró que la obra de Dios muchas veces comienza de formas sencillas y aparentemente insignificantes, pero tiene un poder de crecimiento que solamente Él puede producir. Esta parábola nos anima a no menospreciar los pequeños comienzos, las pequeñas decisiones de fe o los actos de obediencia que realizamos diariamente. Dios puede usar aquello que parece pequeño para cumplir grandes propósitos. El crecimiento espiritual también ocurre paso a paso, mientras permanecemos cerca de Él y permitimos que su reino transforme nuestra vida.
Aplicación práctica
Reflexiona hoy sobre las pequeñas áreas donde Dios está trabajando en tu vida y considera cómo puedes confiar en el crecimiento que Él produce.
Oración
Padre amado, gracias porque tus planes son mucho más grandes que lo que mis ojos pueden ver. Ayúdame a confiar en tu obra aun cuando los comienzos parezcan pequeños o insignificantes. Enséñame a ser fiel en cada paso, sabiendo que tú puedes multiplicar aquello que entrego en tus manos. Fortalece mi fe y permite que tu reino crezca en mi corazón para que mi vida pueda ser una bendición para otros. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Mateo 13:31-32 · Marcos 4:30-32 · Lucas 13:18-19
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