La paz que proviene de Dios
La paz de Dios no depende de que todas las circunstancias sean perfectas, sino de una confianza profunda en que Él sigue teniendo el control.
Reflexión
La paz que ofrece el mundo normalmente depende de lo que sucede alrededor de nosotros. Sentimos tranquilidad cuando todo está bajo control, cuando los planes salen bien o cuando no enfrentamos problemas. Pero esa paz es frágil porque puede desaparecer tan rápido como cambian las circunstancias. La paz de Dios es diferente. Pablo escribió sobre ella mientras enfrentaba dificultades, demostrando que esta paz no nace de una vida sin problemas, sino de una relación segura con Cristo. Dios no siempre cambia inmediatamente aquello que nos preocupa, pero puede transformar la manera en que nuestro corazón responde. Cuando llevamos nuestras cargas a Él en oración, dejamos de estar gobernados por la ansiedad y comenzamos a experimentar una seguridad que viene de su presencia. La paz de Dios protege nuestra mente y nuestro corazón porque nos recuerda que nuestra vida está en manos de un Padre fiel.
Aplicación práctica
Identifica una preocupación que está robando tu paz y entrégasela hoy a Dios mediante la oración.
Oración
Padre amado, gracias porque puedes darme una paz que las circunstancias no pueden ofrecer. Muchas veces permito que la preocupación gobierne mis pensamientos y olvido que tú sigues teniendo el control. Enséñame a llevar mis cargas delante de ti, a confiar en tus planes y a descansar en tu presencia. Guarda mi corazón de la ansiedad y ayúdame a vivir con la seguridad de que estás conmigo en cada momento. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Juan 14:27 · Isaías 26:3 · Colosenses 3:15
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