Paz por la sangre de Cristo
La cruz de Cristo no solamente perdona nuestro pecado; también restaura nuestra relación con Dios y nos permite vivir en verdadera paz.
Reflexión
La falta de paz más profunda del ser humano no proviene solamente de las circunstancias externas, sino de una relación quebrantada con Dios. Podemos buscar tranquilidad, seguridad y respuestas, pero el corazón humano necesita primero ser reconciliado con su Creador. La sangre de Cristo hizo posible esa reconciliación. En la cruz, Jesús tomó sobre sí aquello que nos separaba de Dios y abrió el camino para una relación restaurada con el Padre. Esta paz no significa una vida sin dificultades, sino una seguridad interior basada en saber que hemos sido recibidos por Dios. Cuando entendemos que Cristo hizo la paz por nosotros, dejamos de vivir huyendo de Dios y comenzamos a acercarnos a Él con confianza. La cruz nos recuerda que la paz verdadera no se encuentra en controlar todas las circunstancias, sino en descansar en la obra completa de Jesús.
Aplicación práctica
Entrega hoy a Dios una preocupación y recuerda que la paz más profunda nace de estar reconciliado con Él por medio de Cristo.
Oración
Padre amado, gracias porque por medio de Cristo hiciste la paz entre tú y yo. Gracias porque ya no tengo que vivir separado de ti ni dominado por el temor. Ayúdame a descansar en la obra perfecta de Jesús y a experimentar la paz que viene de saber que pertenezco a ti. Que esa paz gobierne mi corazón y también pueda compartirla con quienes me rodean. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Romanos 5:1 · Efesios 2:13-18 · Juan 14:27
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