La plenitud del Espíritu Santo
La plenitud del Espíritu Santo significa vivir completamente bajo la influencia y dirección de Dios, permitiendo que su presencia transforme cada área de nuestra vida.
Reflexión
La vida cristiana no fue diseñada para ser vivida solamente con nuestras capacidades humanas. Dios nos dio su Espíritu Santo para habitar en nosotros, guiarnos y capacitarnos para vivir de una manera que le agrade. Cuando Pablo llama a los creyentes a ser llenos del Espíritu, utiliza una expresión que habla de una dependencia continua: una vida que constantemente permite que Dios tenga el control. La plenitud del Espíritu no significa solamente tener una experiencia emocional, sino permitir que su presencia produzca cambios reales en nuestro carácter, nuestras decisiones y nuestras relaciones. Una persona llena del Espíritu comienza a reflejar más claramente el amor, la humildad y la obediencia de Cristo. Esta obra es progresiva y requiere un corazón dispuesto a rendirse diariamente a Dios.
Aplicación práctica
Examina hoy qué áreas de tu vida todavía necesitan ser entregadas completamente al control del Espíritu Santo.
Oración
Padre amado, gracias porque me diste tu Espíritu Santo para vivir una vida nueva en Cristo. Ayúdame a no depender únicamente de mis fuerzas, sino a buscar diariamente la dirección y el poder de tu Espíritu. Llena mi corazón con tu presencia, transforma mis pensamientos y forma en mí el carácter de Jesús. Que cada área de mi vida pueda estar rendida a tu voluntad y reflejar tu gloria. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Gálatas 5:16 · Romanos 8:9-14 · Efesios 3:16-19
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