Cristo el Rey que reina para siempre
Jesús no solamente vino como Salvador; Él es el Rey eterno que tiene autoridad sobre toda la creación.
Reflexión
En un mundo donde los gobiernos cambian, las autoridades pasan y las estructuras humanas son temporales, Cristo permanece como el Rey que nunca pierde su dominio. Durante su vida terrenal, Jesús no se presentó como un rey según los estándares humanos; vino con humildad, sirviendo y entregando su vida. Sin embargo, la Escritura revela que su aparente debilidad era realmente la victoria del plan de Dios. La resurrección confirmó que ningún poder puede vencer al Rey de reyes. Reconocer a Cristo como Rey significa mucho más que aceptar una verdad teológica; significa rendirle cada área de nuestra vida. Muchas veces queremos que Jesús sea nuestro Salvador, pero seguimos intentando gobernar nuestras propias decisiones. El señorío de Cristo nos invita a entregar nuestro control y confiar en que su reino es perfecto, justo y eterno.
Aplicación práctica
Identifica un área de tu vida donde todavía estás intentando tener el control y entrégala al gobierno de Cristo.
Oración
Señor Jesús, reconozco que tú eres el Rey de reyes y que toda autoridad pertenece a ti. Perdóname por las veces que intento dirigir mi vida sin tomar en cuenta tu voluntad. Ayúdame a rendir mi corazón, mis planes y mis decisiones delante de ti. Que mi vida sea una expresión de adoración y que cada día pueda vivir bajo tu señorío con confianza y alegría. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Filipenses 2:9-11 · Colosenses 1:15-18 · Apocalipsis 11:15
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