Cristo es Dios eterno
Jesús no solamente vino como hombre; Él es el Dios eterno que existe desde antes de todas las cosas.
Reflexión
La identidad de Cristo es una de las verdades más profundas de la fe cristiana. Jesús caminó entre nosotros, tuvo hambre, cansancio y dolor, pero su humanidad no disminuía su divinidad. En sus propias palabras afirmó una existencia anterior a Abraham, revelando que Él no era simplemente parte de la historia, sino el Señor eterno que entró en nuestra historia. Esta verdad cambia completamente la manera en que nos acercamos a Jesús. No seguimos solamente a un maestro admirable ni a un líder espiritual, sino al Dios eterno que decidió hacerse cercano para salvarnos. Desde la creación hasta la redención, Cristo estuvo presente cumpliendo el propósito perfecto del Padre. Cuando reconocemos quién es Jesús, nuestra adoración adquiere una profundidad diferente porque entendemos que Aquel que nos ama también es digno de toda honra y gloria.
Aplicación práctica
Lee Juan 1:1-14 y medita en la grandeza de Cristo como el Dios eterno que se acercó a nosotros.
Oración
Señor Jesús, ayúdame a contemplar tu grandeza y reconocer que eres mucho más que alguien que me ayuda en mis necesidades. Tú eres el Dios eterno que vino a buscarme con amor. Aumenta mi reverencia, mi fe y mi adoración hacia ti. Que nunca reduzca quién eres, sino que mi vida responda con gratitud y entrega al Señor eterno que me amó y me salvó. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Colosenses 1:16-17 · Hebreos 1:8 · Juan 1:1
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