Crucificar la carne cada día
Seguir a Cristo implica renunciar diariamente a los deseos que nos alejan de Dios y permitir que Él gobierne nuestra vida.
Reflexión
La Biblia enseña que quienes pertenecen a Cristo han crucificado la carne, una imagen que representa una decisión profunda de dejar atrás la antigua manera de vivir. Esto no significa que dejemos de enfrentar deseos o tentaciones, sino que ya no estamos obligados a obedecerlos como antes. La vida cristiana requiere una entrega constante donde reconocemos que nuestra voluntad debe estar sometida a Dios. Crucificar la carne cada día significa rechazar aquello que alimenta el pecado y escoger aquello que fortalece nuestra relación con el Señor. Es una obra donde participamos activamente, pero que depende del poder del Espíritu Santo transformando nuestro interior. Cuando rendimos nuestros deseos a Dios, encontramos una libertad mayor que cualquier satisfacción temporal que el pecado pueda ofrecer.
Aplicación práctica
Reflexiona hoy sobre qué deseos necesitas entregar a Dios y permite que Cristo gobierne cada área de tu vida.
Oración
Padre amado, gracias porque en Cristo me has dado una nueva vida y libertad del poder del pecado. Ayúdame a crucificar cada día aquello que me aleja de ti y a rendir mis deseos bajo tu voluntad. Perdóname por las veces que he permitido que la carne gobierne mis decisiones. Fortalece mi espíritu, guíame por tu Espíritu Santo y forma en mí el carácter de Cristo. Que mi vida refleje una entrega completa a ti. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Gálatas 5:24 · Romanos 6:6 · Lucas 9:23
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