Dios hace crecer el fruto
El fruto espiritual es resultado de la obra de Dios en nosotros; nuestra responsabilidad es permanecer fieles, pero Él es quien produce el crecimiento.
Reflexión
En ocasiones podemos caer en la tentación de pensar que nuestra transformación espiritual depende completamente de nuestro esfuerzo. Nos esforzamos por cambiar, mejorar y producir resultados, pero la Biblia nos recuerda que el crecimiento verdadero viene de Dios. Pablo explicó que diferentes personas pueden participar en la obra, pero es Dios quien da el crecimiento. Esto nos llena de humildad porque reconoce que todo avance espiritual es una obra de gracia. Al mismo tiempo, nos anima porque significa que no dependemos únicamente de nuestras capacidades. Dios trabaja en nosotros mediante su Espíritu Santo, su Palabra y las circunstancias que utiliza para formar nuestro carácter. Nuestra responsabilidad es permanecer disponibles, cultivar nuestra relación con Él y obedecer su dirección, confiando en que Él completará la obra que comenzó.
Aplicación práctica
Entrégale hoy a Dios un área donde deseas crecer y confía en que Él está obrando aunque todavía no veas todos los resultados.
Oración
Padre amado, gracias porque mi crecimiento espiritual no depende solamente de mis fuerzas, sino de tu obra en mí. Ayúdame a ser fiel en buscarte, obedecerte y permanecer cerca de ti, pero también enséñame a descansar en tu poder transformador. Quita de mí el orgullo de creer que todo depende de mí y fortalece mi confianza en que tú estás formando a Cristo en mi vida. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Filipenses 1:6 · Salmos 1:3 · 2 Corintios 9:10
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