Fuimos llamados a la pureza
La pureza sexual forma parte del llamado de Dios a vivir una vida apartada para Él y guiada por su voluntad.
Reflexión
La Biblia enseña que la santidad abarca todas las áreas de nuestra vida, incluyendo nuestra sexualidad. Pablo escribió a los creyentes de Tesalónica que la voluntad de Dios es su santificación y que debían apartarse de la inmoralidad sexual. Esto muestra que Dios tiene un propósito bueno para nuestro cuerpo y nuestras relaciones. La pureza no consiste solamente en evitar ciertas conductas, sino en honrar a Dios con nuestras decisiones, pensamientos y deseos. En una cultura donde muchas veces se promueve seguir cualquier impulso personal, la Palabra de Dios nos llama a vivir con dominio propio y una identidad fundamentada en Cristo. La pureza nace de reconocer que pertenecemos a Dios y que nuestra vida tiene un propósito mayor. El Espíritu Santo nos fortalece para vencer la tentación y vivir conforme al diseño del Creador.
Aplicación práctica
Reflexiona hoy sobre cómo puedes honrar a Dios con tu cuerpo, tus pensamientos y tus decisiones.
Oración
Padre amado, gracias porque me has llamado a vivir una vida santa y apartada para ti. Ayúdame a valorar el propósito que tienes para mi cuerpo y mis relaciones. Perdóname por las veces que no he cuidado mi pureza como deseas. Fortalece mi corazón, renueva mi mente y guíame por medio de tu Espíritu para vivir con integridad. Que mi vida te honre en cada área y refleje tu santidad. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: 1 Tesalonicenses 4:3-5 · 1 Corintios 6:18-20 · Romanos 12:1
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