Transformados a la imagen de Cristo
Dios tiene como propósito formar en nosotros el carácter de Cristo mediante una transformación continua realizada por su Espíritu.
Reflexión
La meta de la vida cristiana no es simplemente mejorar algunos aspectos de nuestro comportamiento, sino ser transformados para parecernos cada vez más a Jesús. Pablo explica que esta transformación ocurre mientras contemplamos la gloria del Señor y permitimos que el Espíritu Santo obre en nosotros. A veces queremos cambiar solamente las acciones visibles, pero Dios trabaja desde lo profundo: cambia nuestras motivaciones, nuestros pensamientos y la manera en que respondemos ante la vida. Este proceso puede ser lento y requiere perseverancia, pero cada etapa forma algo más parecido al carácter de Cristo en nosotros. Dios no busca producir una versión mejorada de nosotros mismos, sino reflejar la vida de su Hijo a través de nuestra existencia. La transformación verdadera ocurre cuando permanecemos cerca de Jesús y permitimos que su presencia moldee nuestro corazón.
Aplicación práctica
Busca hoy un momento para contemplar a Cristo mediante su Palabra y pídele a Dios que forme su carácter en ti.
Oración
Padre amado, gracias porque tu propósito para mí es transformarme a la imagen de Cristo. Reconozco que todavía hay áreas de mi vida que necesitan ser cambiadas, pero confío en que tu Espíritu sigue obrando en mí. Ayúdame a permanecer cerca de Jesús, a contemplar su carácter y a permitir que su amor, humildad y obediencia sean formados en mi corazón. Amén.
Para reflexionar
Referencias relacionadas: Romanos 8:29 · Gálatas 4:19 · Filipenses 1:6
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